Los jóvenes y la economía

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Los jóvenes y la economía

Hace muchos años que escuchamos a los representantes políticos, económicos y sociales reclamando una mejora del sistema educativo de nuestro país. Pero los cambios no llegan y, de vez en cuando, el famoso informe PISA nos ilustra sobre las carencias educativas generalizadas de nuestros jóvenes de 15 años en comparación con los jóvenes otros países de la OCDE. La educación financiera es uno de los contenidos evaluados por este informe, y tampoco nos deja en buen lugar.

La carencia de educación económica y financiera es un déficit muy grave de nuestra sociedad, y merece la pena hacer cualquier esfuerzo para ponerle remedio. Es importante encontrar la manera para que los jóvenes lleguen a la mayoría de edad con una formación básica en este ámbito.

¿Por qué es necesaria? Sobre todo por tres motivos:

1. Porque las personas somos sujetos económicos

Desde el momento en que formamos parte de una sociedad, tomamos decisiones diarias que -sean grandes o pequeñas- afectan a nuestros ingresos, nuestros gastos, nuestro endeudamiento y nuestro patrimonio.

En muchas ocasiones, decidimos sin tener toda la información y sin haber estudiado las opciones detenidamente; nos dejamos aconsejar por personas movidas básicamente por intereses comerciales (agentes bancarios, asesores financieros o vendedores de pisos), o sencillamente imitamos el comportamiento de los demás.

Es normal que sea así, porque nunca hemos sentido la necesidad de tener un criterio propio sobre la gestión de nuestra economía, y acabamos confiando completamente en la opinión de terceras personas.

Pero la suma de decisiones económicas que vamos tomando a lo largo de la vida no es inocua, y determina en gran medida nuestro bienestar presente y futuro.

2. Porque las personas tenemos el derecho (y el deber cívico) de ser críticas

El economista José Luis Sampedro, fallecido en 2013, afirmaba que “nos han educado para ser productores y consumidores, pero no para tener pensamiento propio”.

Como ciudadanos, tenemos que ser capaces de ser críticos con las decisiones que toman los gobiernos, las empresas y los agentes sociales que conviven con nosotros, y también con nuestras propias decisiones. Y lo podremos ser de una manera mucho más efectiva si tenemos una mínima educación económica.

No hay que haber estudiado la carrera de economía para llegar a tener una opinión sobre las virtudes y los defectos del sistema económico que nos rodea, pero resulta de lo más aconsejable hacerlo después de haber analizado mínimamente la gestión que hacemos de nuestra propia economía personal o familiar.

Después de todo, es la suma de comportamientos individuales la que determina nuestro comportamiento colectivo como sociedad.

3. Porque los jóvenes de hoy no serán una generación perdida 

Hemos podido escuchar los últimos años a muchos entendidos afirmando que la juventud actual forma parte de una generación perdida. Los argumentos: las elevadas tasas de abandono escolar, el bajo nivel educativo, el estratosférico nivel de paro juvenil, la carencia de valores, etc.

Hay un tópico muy extendido sobre las nuevas generaciones, que asegura que son irresponsables, hedonistas, impacientes y materialistas. A mí siempre me han hecho gracia los tópicos y las generalizaciones, pero no me los he creído nunca.

Hay empresarios que han renunciado a contratar trabajadores jóvenes esgrimiendo todos estos motivos, y después han incurrido en comportamientos corruptos con toda tranquilidad. “Las cosas funcionan así”, deben pensar.

¿Seguro que los jóvenes no tienen valores? ¿Seguro que son los jóvenes la generación perdida?

2019-03-07T18:28:25+00:00

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