El final es el principio

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El final es el principio

José Raúl Capablanca Graupera (1888-1942), uno de los mejores ajedrecistas de la historia, afirmaba que “para mejorar el juego se tienen que estudiar los finales antes de cualquier otra cosa, porque los finales pueden ser estudiados y dominados por sí mismos, pero el juego intermedio y la apertura se tienen que estudiar en relación al final.”

Me parece una reflexión brillante y muy oportuna en el ámbito de las finanzas personales.

En muchas ocasiones, gestionamos nuestra economía personal o familiar sin saber muy bien adónde vamos, aferrados a las necesidades del presente y sin pensar demasiado en las consecuencias de nuestras decisiones. Algunos lo llaman carpe diem o vivir el presente. Muchas veces es simplemente ir con el agua al cuello.

Volviendo a Capablanca y al ajedrez: jugamos sin haber estudiado el final.

Somos muy buenos haciendo aperturas, porque a menudo es el único que nos han enseñado: abrir una cuenta corriente, contratar una tarjeta de crédito, pedir una hipoteca, comprar a plazos. Gastar, comprar, consumir.

El drama empieza a medida que avanza la partida, cuando nos damos cuenta de que estamos jugando a remolque del contrincante. Jugamos sin haber estudiado el final.

Recientemente hablaba con una persona vital y optimista, con un muy buen trabajo y un buen sueldo. Por circunstancias de la vida, esta persona se ha encontrado de repente en una delicadísima situación económica. “A veces me siento como si estuviera dentro de un submarino que se va sumergiendo y que no tiene suficiente potencia para ir hacia arriba”, me decía. Es una excelente metáfora.

En el mundo del dinero, no se tienen que empezar las partidas sin haber estudiado el final. No podemos meternos en un submarino sin haber comprobado con certeza que además de sumergirse puede salir a flote.

Por eso es importante que tengamos una visión sobre la evolución de nuestra situación económica a lo largo del tiempo.

Cuando contratamos una hipoteca o asumimos una deuda, por ejemplo, tenemos que estudiar a fondo la estrategia que seguiremos para ir pagando la deuda hasta cancelarla, debemos simular situaciones adversas (como una bajada importante de nuestros ingresos o una subida del tipo de interés). También nos conviene conocer la normativa fiscal.

Desarrollar un carácter previsor no es incompatible con el hedonismo y el disfrutar de la vida. Todo lo contrario. De hecho, el hedonismo sólo se puede perpetuar en el tiempo si somos capaces de ir alimentándolo con una eficiente gestión de nuestra economía.

Muchas de las crisis económicas que hemos vivido estos últimos años: la crisis financiera mundial, la crisis inmobiliaria en España, la crisis de la deuda pública en Europa, tienen muchas cosas en común. La principal: todas ellas son partidas que se empezaron sin estudiar el final.

En este contexto volátil e imprevisible, es imprescindible que al menos tú, que estás al mando de tu economía, tomes nota de los errores propios y ajenos y tengas clara la importancia de aprender a gestionar cada día mejor tu economía. Nunca es demasiado tarde.

Escrito por |2019-03-07T19:01:04+00:00diciembre 12th, 2018|Ahorro / Futuro, Comportamiento|0 Comentarios

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